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DVD Kill The Video Star

Foto del escritor: Jos Sothoth
Jos Sothoth
21 nov 2007
2 min de lectura

El video, a diferencia del DVD que lo único que hizo fue heredar el espacio donde antes se encontraba este, nos acercó el cine a nuestros hogares. Los reproductores de video marcaron un hito en lo referido a confort y ocio en casa y, según dicen, pusieron en peligro la producción cinematográfica de la década de los ochenta. Teníamos tres formatos, dos de los cuales, el mejor y el peor, fueron desterrados por el número dos, el VHS.

Todavía recuerdo el denso olor del ambientador del videoclub y cuando, hoy en día, huelo uno similar me invaden las imágenes de aquellas estanterías cargadas de películas cuyas portadas, la mayoría ilustradas a mano, ya me hacían viajar a mundos fantásticos e increíbles. Las carátulas enormes de plástico negro, con su característico ¡clack! al abrirlas y la curiosidad de mirar la contra portada y ver de qué trataba la película y qué fascinantes fotos llevarí­a.

La era del vídeo enriqueció nuestro vocabulario con palabras como “Play”, “Warning”, “Eject” y, mi favorita, “Sinopsis”. Con lo fácil que era poner “Argumento” nos plantaban allá en lo alto “Sinopsis”, una palabra que para un niño de diez años, resultaba casi ominosa.

Es difícil olvidar cómo cada día se alquilaban pelí­culas (mi padre hasta las anotaba en una lista que ya quisiera recuperar hoy en día) y los fines de semana era la locura total. Era toda una fiesta ir al videoclub después del colegio y alquilar películas para todo el fin de semana. Recuerdo que cada uno podía elegir una y llegábamos a coger hasta seis o siete. Además, lo de socios del videoclub era algo totalmente estricto. Para ser socio tení­as que aportar una película al club, con lo cual, te vendían una o te la dejaban en depósito. El caso es que nosotros éramos los dueños de Todos eran espías, película de la que no he encontrado ningún tipo de información en la red.


(Actualizado: buscando un poco por la red, a octubre de 2014 he podido comprobar que, efectivamente, la película existe)

(Actualizado: buscando un poco por la red, a octubre de 2014 he podido comprobar que, efectivamente, la película existe)


Los créditos eran “las letras”, Clint Eastwood era Clin Estanfor, Silvester Stallone y Al Pacino eran el mismo actor y Chuck Norris y Bruce Lee eran mis héoes. Nunca olvidaré cuando los vi a ambos en El furor del dragón.

Luego estaba lo de grabar. ¿Hay alguien que no alucinase la primera vez que probó que, efectivamente, el vídeo grababa de la tele? Era algo desconocido hasta el momento y la sensación que me produjo al darle al play fue la de un intenso dejà vu que se podía controlar a voluntad. Era como viajar en el tiempo.

Ahora, el todopoderoso DVD, con sus extras y su gran calidad de imagen y sonido se pavonea de las gruesas cintas negras. Pero le llegará la hora, eso seguro, por ahí está acechando una cosa que se llama Blu-ray y que lleva escrita una palabra sinónimo de poder: Sony.

¿Qué anécdotas recordáis de los tiempos del vídeo?

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© Antiegos Podcast 2021 por Jos Sothoth 

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